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Los emprendedores y empresarios de éxito han fracasado 2,5 veces de media antes de encontrar la idea que les ha permitido triunfar, según un estudio que he leído recientemente. Este dato me ha hecho pensar en cómo educamos a nuestros alumnos ante el error y el fracaso, y cómo influyen estos factores en su capacidad innovadora.

En primer lugar, tendríamos que distinguir cuáles son los  errores que debemos fomentar o, al menos, cuáles nunca deberíamos castigar. Yo, concretamente, creo que el “error por exceso de creatividad” debe ser siempre premiado. Castigar los errores ha sido algo común en la reciente historia de nuestra educación, pero de esta forma vamos acostumbrando desde muy pequeños a nuestros estudiantes a dejar de crear. Cuando somos pequeños cometemos, muy frecuentemente, errores por exceso de creatividad, yo llamo así a los errores que se comenten al no entender los límites reales del universo o del problema al que nos enfrentamos. Esos errores deben ser premiados y reconducidos de manera constructiva ya que, de otra forma, corremos el riesgo de ir eliminando la capacidad de crear de manera disruptiva de nuestros niños y por lo tanto de nuestros futuros médicos, ingenieros, empresarios o científicos.

Por otra parte, si queremos educar al próximo Steve Jobs, debemos acostumbrar a nuestros alumnos a convivir con el error y el fracaso. No podemos pretender que nuestros alumnos acierten siempre, si no que debemos enseñarles a no rendirse nunca ante los fracasos, a levantarse una y otra vez tras cada error, así se han forjado los grandes innovadores de la historia. Cambiemos la inercia de castigar los errores por premiar a los que lo intentan de maneras alternativas, aunque no tengan éxito.

Por último, tendríamos que entender que la innovación es un proceso que parte de la inquietud y del inconformismo, por lo que está íntimamente relacionado con los sueños personales y el sentido vital. Para innovar hay que soñar, debemos convencer a nuestros alumnos de que, si realmente lo quieren, pueden influir en el mundo, pueden cambiar la realidad… pueden innovar. Pero al mismo tiempo debemos ser plenamente conscientes de que:  sin error no hay ni habrá nunca innovación.

 

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Recientemente , he tenido la ocasión de leer un inquietante estudio, aproximadamente sólo un 5% de los Españoles son emprendedores y han creado su propia empresa. Lo cual es realmente poco si lo comparamos con otros países.

Pero lo realmente preocupante del estudio no fue ese dato, si no que el 95% de los encuestados estaban de acuerdo con la siguiente afirmación:

“Los que crean su empresa es porque no valen para ser asalariados”

¿Increíble, verdad? Pero el estudio, todavía me deparaba alguna sorpresa más…según el mismo, más de la mitad de los jóvenes españoles quieren ser funcionarios. No tengo nada en contra de “querer ser funcionario”, pero creo que nuestros jóvenes piensan de esta forma por algún motivo concreto.

En un post anterior, analizaba la importancia de ensalzar el valor de la creatividad en nuestras aulas, con este estudio, que he leído recientemente, me reafirmo en la urgencia con la que nuestro sistema educativo necesita un cambio radical y profundo que apueste por la creatividad, la innovación y el espíritu emprendedor.

Nuestro país necesita un sistema educativo que transmita inquietudes a los estudiantes, que les inspire en el búsqueda de nuevas ideas, soluciones innovadoras, productos creativos y servicios de alto impacto que nuestra sociedad está demandando o demandará en un futuro cercano….en definitiva, que les enseñe a crear.  Debemos enseñar a nuestros estudiantes a cuestionarse absolutamente TODO, a realizar preguntas constantemente, a fomentar el pensamiento divergente…necesitamos jóvenes con iniciativa y opinión, y lo que es incluso más importante, necesitamos jóvenes con opiniones diferentes.

Debemos cambiar el foco, ahora lo importante es enseñar a pensar, crear e innovar. La transmisión de información como eje principal de nuestro sistema educativo debe terminar. La información y los datos siguen siendo importantes para la educación de nuestros estudiantes, pero debemos ir aumentando el peso de la innovación y la creatividad en nuestro sistema educativo…..tranquilos, si hay algo de información que nos dejamos sin contar a nuestros alumnos, Google se encargará de ayudarnos cuando ellos la necesiten…

También debemos mejorar nuestra cultura del riesgo, aprender del error y valorar la valentía de aquellos que simplemente intentan algo diferente. En EEUU, los emprendedores que tienen éxito en sus empresas han fallado 3,75 veces de media en anteriores intentos empresariales.

Imaginemos, sólo por un instante, el poder de un país en el que el 70% de su población activa se encuentra constantemente buscando alternativas innovadoras para desarrollar su inquietud emprendedora……….por todos estos motivos me gustaría mandar un modesto mensaje a nuestros políticos:

¿Y si la solución de la crisis está en la Educación ?

 

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Durante los últimos tiempos un nuevo concepto se ha ido abriendo paso en el entorno educativo: “Passion-Based Learning” (Aprendizaje basado en la Pasión). La idea es tan sencilla de entender como difícil de implementar de manera eficaz.

Todos buscamos estudiantes realmente implicados y motivados en el proceso de aprendizaje, que conecten de manera única y personal con el profesor y con los contenidos transmitidos, de manera que lleguen a sentir “Pasión” por el aprendizaje. En ese momento, las capacidades de aprendizaje se multiplican, de manera que los conocimientos adquiridos se transforman en intensas experiencias que perduran fácilmente en la mente de los estudiantes.

La idea es realmente atractiva, pero: ¿Cómo podemos ir mejorando nuestro sistema docente para despertar el aprendizaje pasional en nuestros alumnos?. A continuación os dejo 4 claves para mejorar la implicación pasional de vuestros alumnos en el proceso de aprendizaje.

  1. Lo que realmente nos apasiona nunca proviene de dogmas o imposiciones. Sabemos que debemos fijar reglas y normas, pero debemos hacerlo de forma que no eliminen o perjudiquen el proceso creativo de los estudiantes, ni disminuyan sustancialmente su capacidad de decisión. El proceso creativo es enormemente estimulante y, por lo tanto, es pieza fundamental del aprendizaje pasional.
  2. La pasión reside en actividades e ideas que realmente nos importan o que pensamos que son verdaderamente relevantes. Mostrar la utilidad, fuera de la clase, del conocimiento adquirido durante la misma, es vital para lograr la completa implicación de los alumnos.
  3. Disponemos de una potente herramienta para crear experiencias formativas únicas: La Tecnología. Todos escuchamos más atentamente a personas que hablan en nuestro “idioma”, que comparten nuestras aficiones, o que entiende la forma en la que actualmente consumimos información. Las oportunidades de integrar la tecnología en el proceso educativo son enormes, ya sea a través de juegos interactivos, debates en la red, videos, chats, redes sociales, etc…
  4. La pasión es altamente contagiosa. Rodearse de gente realmente apasionada es la mejor manera de llegar a estarlo. Los profesores deben transmitir auténtica pasión a sus estudiantes, ya sea en la escuela o después de la misma. La gente escucha y presta más atención a gente a la que admira en lo profesional, pero también influye enormemente la admiración en el ámbito personal. Por lo tanto, para lograr un aprendizaje pasional, es imprescindible la figura del profesor como líder inspirador y pasional.

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La educación debe cambiar. Necesitamos evolucionar desde el método educativo basado en la información al proceso educativo basado en la innovación y la creatividad. El mundo necesita personas creativas e innovadoras con capacidad de cambiar radicalmente su entorno. En este momento, la transmisión de información sólo es el principio, y no debemos entenderla como el objetivo principal de nuestra actividad docente.

Google, twitter, facebook, pinterest, tuenti, wikipedia…son las más modernas y actualizadas fuentes de información que jamás hemos tenido a nuestra disposición, en ellas podemos encontrar cualquier dato que imaginemos. La información ha dejado de ser fuente de ventaja competitiva, es el momento de la creatividad.

Para ello, todos los que participamos de alguna forma en el proceso educativo debemos ser fuente de creatividad e innovación. La creatividad se enseña y por tanto puede ser aprendida.  La información es sólo una herramienta al servicio de la creatividad, y debemos adaptar nuestro método docente y educativo a esta nueva realidad educativa.

Estamos educando a niños, jóvenes y/o profesionales en activo, para que, en un futuro, se enfrenten a un mundo que ni si quiera sabemos cómo será. Más aún, no tenemos ni la más mínima idea de lo que nos deparará el futuro, la economía, la tremenda lacra del paro en nuestro país…en definitiva, vivimos en un entorno fuertemente cambiante y totalmente incierto al que los estudiantes del presente deberán enfrentarse con la mejor de las herramientas posibles: La Creatividad.

En este entorno que nos espera, lo único relevante será la creatividad y la innovación. Aunque, cuando queramos saber más sobre lo que ya ha sucedido, siempre nos quedará google….